martes, 24 de junio de 2008
sábado, 21 de junio de 2008
Las Epidemias y su Impacto Histórico
Considerando que una epidemia es el ataque súbito de una enfermedad a la mayor parte de una población, se puede afirmar que no hay evidencia clara de la existencia de epidemias durante la etapa precolombina en lo que actualmente es el territorio peruano. Sin embargo, sí se puede afirmar que hubo endemias, es decir, enfermedades que ocurren, en una copmarca determinada, de una manera silente y en episodios habitualmente estacionales.

martes, 17 de junio de 2008
Las Enfermedades del Perú y de los peruanos

La tuberculosis es una de las enfermedades más contagiosas del planeta. Un tercio de la población mundial está infectada con Mycobacterium tuberculosis, con una mayor concentración en los países del Tercer Mundo, donde ocurre el 97% de los casos mortales.
Sin embargo, poco se sabe del origen de esta enfermedad. Tanto en América como en Europa se han encontrado restos humanos con tuberculosis ósea anteriores al contacto entre ambos; pero no se ha llegado a esclarecer el origen ni el modo de difusión de este mal.
Una de las teorías más aceptadas sostiene que la tuberculosis llegó del continente asiático con los primero humanos que pasaron a América. Hay, sin embargo, una tendencia histórica a negar la existencia de la tuberculosis precolombina. Desde esta perspectiva, algunos casos de enfermedad de Pott-un tipo de tuberculosis que corroe el cuerpo vertebral hasta romperlo (produciendo ua giba o joroba), resultado postrero de una tuberculosis pulmonar- diagnosticada en momias americanas por diferentes estudiosos, se han considerado el resultado de una contaminación póstuma con bacilos no patógenos provenientes del suelo, con características similares al bacilo de Koch, lo cual había conducido a un diagnóstico equivocado.
Pero creemos que existe evidencia que demuestre lo contrario. Se trata de la momia (Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia de Lima) de un hombre de mediana edad de la cultura Paracas. Esta momia (del año 900 a.C. aprox.) presentaba un buen estado de conservación y una ligera giba en el dorso. Análisis posteriores (anatómico-radiológico, bacteriológico, molecular y paleoepidemiológico), siguiendo una autopsia no destructiva, revelaron la existencia de tuberculosis pleuropulmonar y espinal. Se llegó así a la conclusión de que la momia en cuestión presentaba una tuberculosis multisistémica que comprometía pulmones, pleura, huesos y posiblemente el sistema neural.
En las últimas décadas, diversos investigadores han practicado autopsias alrededor de mil momias de la costa de Chile y Perú. Entre ellas encontraron cinco casos claros de la enfermedad de Pott. Este dato es importante, pues esos mil casos se pueden considerar como una muestra representativa de la población precolombina. Se fechó la mayoría de esos restos humanos entre los años 200 y 1400 a. C.
La tecnología moderna permitió determinar la secuencia del ADN del bacilo de Koch en la momia Paracas antes descrita, demostración científica de la presencia de la tuberculosis en las sociedades precolombinas. De acuerdo con la epidemiología, por cada mal de Pott en una comunidad, debe haber 200 mil casos de tuberculosis común y corriente.
La teoría que sostiene la existencia de la tuberculosis en el antiguo Perú se entiende mejor si se considera que los valles costeños en cuestión tenían una concentración humana razonablemente alta desde el Intermedio Temprano, cuando las personas empezaron a asentarse en la región. La concentración de casos de enfermedad de Pott alrededor del año 900 a. C. puede haberse producido justamente a causa del cambio de forma de vida de los antiguos pobladores, al volverse sendentarios.
La Bartonellosis
En la región andina (el Perú, Ecuador y el sur de Colombia) hay una enfermedad que no existe en ninguna otra parte del mundo: la bartonellosis. Los aspectos epidemiológicos, clínicos y terapéuticos de este mal, que tomo distintos nombres en el transcursos de los últimos cien años (enfermedad de Carrión, fiebre de la Oroya, verruga peruana y otros), han sido motivo de arduos estudios. Sin embargo aún encierra varios misterios.
El área geográfica de la enfermedad es muy precisa, porque el mosquito que la propaga (Lutzomyia) tiene un hábitat bien definido. Es endémica de los valles interandinos, entre los 1,000 y 3,200 metros de altitud, entre los 2° de latitud norte y los 13° de latitud sur. En el norte de nuestro país, por ejemplo, se ha detectado hasta en el departamento de Cajamarca, en la provincia de San Ignacio; y en el sur, hasta San Juan, en Huancavelica, y en el valle de La Convención, en el Cusco. El área total en la que se ubica es de 144.496 kilómetros cuadrados. Hace pocos años se creía que solo llegaba hasta el norte de las serranias de Chincha, pero se han encontrado casos en valles de la selva alta (Cajamarca, Cusco y Amanzonas).

Antes del poblamiento de América, hace miles de años, existía una enfermedad causada por una bacteria treponema, pariente cercana de la produce la sífilis (Treponema pallidum). La diferencia entre ambas radica en que la primera, extendida en el mundo entero, es transmitida por el mosquito común y corriente, a través de la picadura de la hembra. Esta enfermedad es conocida con diversos nombres: generalmente pain o cuchipe. Las reacciones inmunitarias, es decir, los análisis para diagnosticar sífilis, son exactamente iguales para una y otra enfermedad, por lo que una persona que se ha curado del ataque del pian puede, por los análisis, ser diagnosticada falsamente como sífilis.
Mucho antes de la llegada de Colón a América, una de estas formas de treponemiasis mutó y se convirtió en una enfermedad venérea.
Es decir, en América, el mosquito dejó de ser el agente transmisor y la transmisión se volvió sexual (Treponema pallidum). A la llegada de los europeos, el contacto sexual de los marineros con los nativos americanos promovió la instalación de este tipo de treponema en los genitales de los primeros. En Europa, inmediatamente después del encuentro con América, la enfermedad se extensió hasta adquirir caracteres de epidemia muy grave, cosa que no sucedió en el Nuevo Continente porque era una enfermedad endémica, presente desde siglos atrás.
A continuación coloco un enlace hacia la tesis de Julio C. Tello, llamado "La antiguedad de la sífilis en el Perú", donde a través de estudios se logra determinar que la propagación de una enfermedad como la sifilis no tuvo excepción en el Perú, como a los demás pueblos de la tierra.
miércoles, 21 de mayo de 2008
Medicina del Antiguo Perú

La medicina del antiguo Perú estaba íntimamente ligada a la magia y religión, una religión politeísta y animista. Esta concepción mágica es, según el doctor Óscar Valdivia Ponce, producto de la impotencia frente a una naturaleza imposible de dominar, de la cual el indígena dependía y a la cual se encontraba sometido. De ahí que su medicina fuera "más mágica que empirista, e imaginaran que las enfermedades surgen como resultado de esa pugna entre el hombre y su mundo circundante". Los antiguos peruanos tenían una especial relación con el medio que los rodeaba. Sus dioses eran las fuerzas de la naturaleza o los mismos accidentes geográficos. Los apus, dioses tutelares de las distintas comunidades de los Andes, eran divinidades que animaban a cerros, ríos, quebradas y lagos; también a los astros y fenómenos metereológicos; y a las plantas y a los animales.
Para tener una idea del estado de la medicina en el antiguo Perú es importante remitirse a diferentes fuentes como cronistas españoles informes de indígenas, testimonios precolombinos como ceramios mochica y chimú, o los mantos paracas; pero en lo que algo concuerdan casi todos los especialistas: la medicina precolombina no difería mucho de la que se practicaban en Europa por la misma época, en los siglos XV y XVI. Se suele creer que todo lo que llegó del viejo continente tenía un desarrollo mayor, pero no necesariamente fue así.
“Cuando los incas sentían mucho dolor de cabeza, se sangraban de la junta de las cejas, sobre las narices”. Esto lo relata el Inca Garcialso de la Vega, y menciona que usaban una lanceta hecha de pedernal. Hipócrates, dentro de la más estricta doctrina humoralista, escribió en sus celebres Aforismos: “Estando la parte posterior de la cabeza con mucho dolor, se obtiene alivio abriendo una vena de la frente”. Admirable hallazgo que aportaba un argumento a favor de la uniformidad de las funciones cerebrales de andinos y europeos
Los pobladores andinos prehispánicos, es especialmente de las civilización inca, desarrollaron conceptos muy interesantes sobre diversos aspectos de la vida social y concretamente, sobre el cuidado de la salud. La mismas supercherías, así como los asombrosos aciertos de la antigüedad clásica –egipcia, griega o romana-, existían también en esta parte del mundo. Desafortunadamente, los cronistas de nuestra Conquista no tuvieron mayor curiosidad para observar y sobre todo para inventariar la realidad andina. No fueron tan observadores como, por ejemplo, los que acompañaron a Hernán Cortés en la conquista de México. Sin embargo, hay fuentes primarias que pueden ser analizadas con objetividad.